Uno de cada cinco europeos está expuesto a niveles de ruido nocivos

ruido
Recientemente la Agencia Europea de Medio Ambiente ha publicado el informe sobre el ruido en Europa 2020, que ofrece una revisión de las tendencias de la contaminación acústica a lo largo del período 2012-2017, su previsión a futuro y los efectos de estas sobre la salud humana.

ruido
Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente
El tráfico rodado, principal fuente de ruido
En Europa, el ruido producido por el tráfico rodado es la principal causa de contaminación acústica y se prevé que en la próxima década los niveles de ruido seguirán creciendo tanto en zonas rurales como urbanas, debido a la expansión de las ciudades y al incremento de las necesidades de movilidad.

Aproximadamente  113 millones de personas sufren un mínimo de 55 decibelios [dB(A)] de niveles de ruido de tráfico día-tarde-noche a largo plazo . En la mayor parte de los países europeos, más del 50 % de los habitantes de las zonas urbanas están expuestos a niveles de ruido de tráfico rodado de 55 dB o más durante el período día-tarde-noche. Según la Organización Mundial de la Salud, a este nivel es probable que se produzcan efectos sobre la salud. La UE considera elevada la exposición a largo plazo los niveles de ruido por encima de 55 dB.

Los efectos sobre la salud
Según la OMS, la relación entre exceso de ruido y aumento de enfermedades están estrechamente relacionadas. Los problemas de salud más habituales de la contaminación acústica son:

Problemas auditivos. La pérdida progresiva de la audición, o los pitidos constantes son algunos de los efectos  negativos de estar sometidos de manera habitual a un exceso de ruido en el ambiente.
Problemas del sueño. Alteración del ciclo del sueño, insomnio, somnolencia durante el día, cansancio o déficit de atención son algunas de las consecuencias de vivir bajo el paraguas de la contaminación acústica.
Problemas psicológicos. El exceso de ruido provoca irritabilidad, estrés, ansiedad, problemas de comunicación e incluso agresividad.
Problemas fisiológicos. El ruido puede llegar a  afectar directamente a nuestro cuerpo y provocar un aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria o incluso de la presión arterial.
Además de afectar a los seres humanos, la contaminación acústica también es una amenaza creciente para la fauna terrestre y marina. El ruido puede reducir la capacidad reproductiva e incrementar la mortalidad y la huida de los animales hacia zonas más silenciosas.